24 de Junio 2006

Tiempo raro

Nada tan terrenal como el auténtico desprecio que siento hacia ese silencio. El mismo sobre el cual he caminado yo mismo tantas veces. El que aparece cuando no hay absolutamente nada que decir. Nada interesante, supongo.

Nada tan bonito, frágil, efímero e irritantemente doloroso como darse de cabezazos contra un finísimo cristal en lugar de usar un muro impenetrable. Es desesperante ver cómo se cae en pedazos. Sin posibilidad de rectificación. Sin nada que recuerde cómo era.

Inútil o no, el esfuerzo hace al cuerpo un golpecito más viejo. Curiosa manera de acelerar el envejecimiento...

Escrito por Dorian a las 2:38 AM | Comentarios (0)

15 de Junio 2006

Yo, luego yo.
O pienso, luego yo. Viene a ser la misma miseria...

Escrito por Dorian a las 12:37 AM | Comentarios (1)

12 de Junio 2006

Lista de la compra

Mientras en la tele suena algo sobre dar-gritos-todo-el-rato pienso que me va a costar encontrar algo que de verdad me distraiga.
La cuchara que escarba el túnel cada vez está más mellada. Incluso parece que se empequeñece con el tiempo. Pero lo más agobiante del agujero es la falta de luz. Las conversaciones suenan cada vez más lejos al otro lado. Ya no se puede ni espiar a los vecinos.
El mundo se va callando poco a poco. Es una doble sombra, oscura y silenciosa. Duro de combatir, ciertamente.
Es una lástima, pero la vida sigue en el exterior y no guarda nada para quien no está delante. El tiempo va en un solo sentido. Es justo, pero duele.
La autocompasión se alimenta de sí misma y engorda hasta tener un aspecto de lo más repugnante. Parece sensato acallarla. En ello estamos. La buena dirección está clara. Es la única, hacia el fondo del túnel, hasta tocar algo de luz.

Escrito por Dorian a las 1:04 AM | Comentarios (1)

3 de Junio 2006

Tempo

Un tic-tac que calme el pulso. Una suavidad de humo y luz cálida. Quizás algo de música para densificar el tiempo. El ritmo perfecto para que la vida consienta en regalarse un poco.
La escritura es el líquido que empapa la esponja para que el pez pueda respirar. Qué irónico. Qué dichosa actividad necesariamente constante. Ni un solo latido pasado por alto. Todo ritmo e intuición. Liberación, momentos de gracia impulsados con fuerza por la dosis justa de desesperación. Todo un descodificador de imágenes revueltas, no necesariamente comprometidas ni elocuentes. La supervivencia por la supervivencia. Nada más.
Un punto y aparte severo para imponer algo de rigor. No sirve. No es bueno. Los recuerdos saltan y hay que atraparlos. Para que todo exista de nuevo. Para que deje de existir si se quiere. Alquitrán para los pensamientos, esta memoria. Toda una cazadora de miedos. Mente congestionada en vías de extinción. Al menos en su forma actual: el tiempo y sus cirros, cúmulos y estratos.
Ejercicios de calentamiento de consumo inmediato. De difícil aprovechamiento pero totalmente indispensables. Que la maleza no tape el camino. Con eso basta, ya aparecerá un techo. Seguir caminando. Esencia de movimiento, el tiempo y la vida juntos. Ritmo, tempo. La maestría en el aprendizaje, o el control controlado. Difícil, difícil. No gusta, y no parece lo mejor, pero no queda otra. Es la lucha contra un tiempo inventado para dejar pasar la vida.

Escrito por Dorian a las 12:24 AM | Comentarios (1)